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fecha
10/9/26

Nvidia acaba de invertir en una startup valenciana que quiere resolver la IA con algo tan simple como la luz

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En medio de la gran discusión sobre qué modelo de IA es más inteligente, iPronics una Startup nacida en 2019 como spin-off de la Universitat Politècnica de València (UPV), está resolviendo el problema más importante: cómo hacer que esos modelos no colapsen por dentro.

Desarrollan chips fotónicos que para explicarlo de más manera sencilla, se encargan de resolver un problema muy concreto: Reemplazar el movimiento de la información mediante luz. Esto permite mover mayor cantidad de datos de forma más rápida y eficiente que el cableado eléctrico tradicional, en vez de hacerlo mediante electricidad, como hace prácticamente todo el hardware actual. Su producto, iPronics ONE, es un conmutador óptico que reconfigura dinámicamente cómo se conectan entre sí las GPUs (los chips que hacen funcionar la IA) dentro de un centro de datos.

En una ronda de Serie B coliderada por Maverick Silicon y Light Street Capital, dos fondos de Silicon Valley, iPronics ha cerrado 125 millones de dólares (unos 108 millones de euros), con Nvidia incorporándose como inversor estratégico, además de otros como Bosch Ventures y el fondo del Consejo Europeo de Innovación.  La operación se anunció el 2 de septiembre y con ella la compañía acumula ya 177 millones de dólares captados desde su fundación. Con sede en Valencia y un centenar de profesionales actualmente, la startup prevé duplicar su plantilla el próximo año para responder a la demanda.

De novedad a funcionalidad ¿Cómo cambia el discurso de marketing IA?

Todo el marketing tecnológico del último año ha girado en torno a los modelos de IA, sus capacidades, sus lanzamientos, sus polémicas. iPronics en cambio, representa la otra mitad de esa historia, ya que sin este tipo de tecnología (silenciosa y muy técnica) ningún modelo de IA sería capaz de funcionar a la escala que hoy damos por sentada. Esa es una lección de comunicación valiosa para cualquier empresa que trabaje en un eslabón "aburrido" pero crítico de una cadena de valor: la relevancia real no siempre coincide con la visibilidad mediática.

Que Nvidia haya decidido invertir directamente es la validación más fuerte que existe en este sector. Nvidia no reparte apuestas al azar: cuando entra como inversor estratégico en una compañía, es porque considera que esa pieza concreta va a ser determinante en cómo se construya la infraestructura de IA de los próximos años. Para una startup nacida en un laboratorio universitario español, tener a la empresa más valiosa del mundo como socia no es solo un espaldarazo financiero, es una declaración pública de que la tecnología funciona y de que el problema que resuelve es real.

Un hito relevante en un terreno poco atractivo para el usuario final 

Las historias de innovación que más titulares generan suelen ser las que se pueden tocar, usar o probar. Pero buena parte de la innovación que de verdad sostiene todo lo demás ocurre en capas que el usuario final nunca va a ver ni a entender del todo. Esta inversión y los logros de iPronics son un recordatorio de que, detrás de cada avance vistoso de la inteligencia artificial, hay decenas de empresas resolviendo problemas que suelen pasar desapercibidos pero que son hitos importantísimos que merecen ser comunicados y que dejan una reflexión abierta para las marcas que trabajen en ese tipo de terreno.

El impacto de innovación que deja para el ecosistema científico-universitario español 

iPronics deja más que demostrado que puede salir tecnología capaz de competir en las capas más especializadas y estratégicas de la industria mundial de IA, no solo en aplicaciones de consumo. Es una prueba de que la transferencia de conocimiento de la universidad a la empresa puede funcionar a gran escala y con capital internacional de primer nivel dispuesto a apostar por ello.